Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel mundial mueren más de 2,8 millones de personas debido al sobrepeso y la obesidad, siendo esta realidad más marcada en América Latina, donde el 23% de los adultos y el 7% los niños en edad preescolar sufren de sobrepeso u obesidad. Estas condiciones están asociadas a enfermedades crónicas no transmisibles como hipertensión, diabetes o padecimientos cardiovasculares.

¿Qué hacer ante esta realidad? La mayoría de países de nuestro continente aplica el “food labeling” o etiquetado nutricional, que consiste n colocar información sobre el contenido nutricional del alimento y otras propiedades de interés como valor energético y contenido de proteínas, grasas, entre otros. No obstante, los estudios han hallado impactos bajos o nulos en su aplicación.

Una de las nuevas prácticas contra el sobrepeso es la que plantean Richard Thaler y Cass Sunstein en su libro ” Nudge” con su teoría denominada “choice architecture” o arquitectura de la elección. Este planteamiento basado en la Economía Conductual busca influenciar nuestras decisiones de tres maneras: simplificando la presentación de las opciones, evocando asociaciones automáticas y haciendo algunas opciones más notorias o atractivas que otras.

Alimentos semáforo

Para validar esta hipótesis, el CAF – Banco de Desarrollo de América Latina aplicó un experimento secreto con los empleados de la institución en el comedor de su sede principal, ubicada en Caracas, Venezuela. Durante casi dos meses dividió el horario de almuerzo en dos turnos, donde un grupo tenía información sobre la cantidad de calorías promedio a través de un tipo ‘semáforo’, el otro no recibía su comida sin ninguna alteración.

Los resultados del experimento demostraron que las personas responden a información atractiva y fácil de comprender sobre los alimentos que van a ingerir. Se observó una disminución en el consumo promedio de calorías en proteínas (-6,2%) por comensal y en contornos (-5,8%). Sin embargo, muchos comensales consideraron que esta reducción les daba luz verde para compensar con otro alimento de alto contenido calórico de igual o mayor carga, aumentando así el consumo de calorías en ensaladas (+5,39%) y en postres (+7,64%). Producto de esta compensación, el efecto neto en el total de calorías consumidas por comensal fue prácticamente nulo (-0,74%) y estadísticamente indistinguible de cero.